31 de mayo de 2016

Lichtenstein, el arte salido del envoltorio de un chicle


Por Humberto Acciarressi

En 1957, cuando ya se gestaba la revolución cultural de los años 60, al hombre se le ocurrió algo tan novedoso que hasta parece simple, o tan visible que es extraño que otro no lo haya visto, como en el cuento "La carta robada" de Edgar Allan Poe. Roy Lichtenstein tenía 34 años cuando empezó a experimentar con imágenes tomadas de las historietas de los papeles para envolver chicles, trabajados con la técnica de puntos y colores brillantes de las tiras cómicas. Fue de esta manera que este neoyorkino creó una suerte de fotograma instantáneo desprovisto del argumento del comic tradicional, aunque de inusitada potencia visual. Sin embargo fue ignorado. Entonces y más tarde, aunque su obra se convirtió en un emblema del pop, el excentricismo, el peluquín y los humos psicodélicos de Warhol se llevaron las palmas.

Mientras otros se codeaban con la celebridad, Lichtenstein prefirió ser el hombre invisible. Y para cumplir con esto huyó de los reflectores y las poses que marcaron aquellos años de quiebres culturales. Era una manera de provocar aunque en muchas oportunidades los provocados no se dieran cuenta. Su obra traza una línea casi perfecta entre dos momentos, lo que llevó a decir que Lichtenstein comenzó haciendo arte del comic (con sus cuadros basados en historietas) y terminó haciendo comic del arte (reinterpretación de otros pintores). Lo suyo fue una ironía fresca y lúdica. En 1994 se le dedicó la mayor retrospectiva de su vida y él se escondió entre las sombras. Una vez sostuvo: "Intenté hacer un tipo de arte tan despreciable que nadie se atreviera a colgarlo en una pared". Y nada deja entrever que le haya molestado cuando la revista Life se preguntó "¿Estamos ante el peor artista de América?".

Encandilado por el poder hipnótico de las imágenes representadas en el comic, sus cuadros, que en los 60 y 70 parecían destinados a la fugacidad de lo inmediato, hace rato saltaron a los museos. La obra de Lichtenstein identifica una época que aún dura, al darle carácter monumental a los "cuadritos" mínimos de las historietas. En muchos sentidos fue un adelantado, y para eso basta echar un vistazo a las películas y series entrelazadas con los comics. Su inocultable vocación por la experimentación lo llevó a "reescribir" las imágenes ofrecidas por ese mundo tan subestimado de los "mass media". En los últimos años de su vida repartió su tiempo entre su faceta más icónica, las esculturas y las instalaciones. En 1997, después de varias semanas de mejorías y recaídas, lo mató una neumonía. El arte ya estaba en deuda con él desde mucho tiempo antes.

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Blade Runner


Carole Lombard en una publicidad de la Paramount


Una carta, un proyecto, la matanza y las lágrimas


Por Humberto Acciarressi

En julio de 1945, unos días antes de la Conferencia de Potsdam, varios de los científicos más prestigiosos de Occidente tomaban café y leían papeles en el desierto de Nuevo México. En esa región, llamada Arenas Blancas, daban los últimos retoques a un proyecto largamente preparado, cuando ya Alemania y sus aliados europeos habían firmado la rendición incondicional. Sólo Japón mantenía el combate en el lejano Oriente. Unos años antes, el 2 de agosto de 1939, el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt había recibido en su despacho de la Casa Blanca una carta en la que se le comunicaba la posibilidad de crear "armas extremadamente destructivas". Estaba firmada por Albert Einstein, que conocía la naturaleza brutal del nazismo y cuya Teoría de la Relatividad era para Hitler "un cuento judío". El sabio ejercía un pacifismo no ingenuo y apenas aconsejaba que Estados Unidos tuviera esas armas antes que el Eje.

Seis años más tarde, ya de vuelta en el desierto de Nuevo México, el 16 de julio de 1945 a las 5.30 de la madrugada y a diez kilómetros del epicentro, el mencionado grupo de científicos presenció un experimento atroz: la primera explosión atómica de la historia. Lo que observaron en el lugar -la luminosidad, la arena convertida en cristales, el viento desatado- llevó a uno de los presentes, Keeneth Bainbridge, director del laboratorio de Los Alamos, a informar: "Nadie que lo haya visto puede olvidarlo: un espectáculo horrible y pavoroso". Ese acontecimiento le causó gran satisfacción a Robert Oppenheimer, director del reservadísimo Proyecto Manhattan, al punto que cuando murió Roosevelt, el nuevo presidente Harry Truman no sabía nada de él. Ese hombre rústico, mediocre y que acuñaba frases de dudosa profundidad, fue el responsable de arrojar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, a pesar de los consejos en contra de sus generales y asesores que le aseguraban que Japón estaba a punto de rendirse.

Cuando Einstein se enteró que el brutal Truman había resuelto no hacerle caso a sus consejeros e incluso a Churchill, su ánimo jovial y bonachón no volvió a ser el mismo. Cuando concluyó la guerra luego de la siniestra matanza realizada en las dos ciudades niponas, el sabio no dejaba de decir: "Yo apreté el botón". Hasta su muerte acontecida en 1955 se sumió en una melancolía de la que sólo salía de a ratos, y se consagró a luchar por la paz mundial y por una conciencia antimilitarista. En una de sus últimas apariciones públicas, Einstein le pidió perdón al físico japonés Hidei Yukawa por los ataques atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki. Los presentes, azorados, lo vieron balbucear ante su colega entre lágrimas. Mientras tanto, Truman dormía tranquilo.

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La reacción de Hitler cuando le avisaron del inicio del Día "D"


Por Humberto Acciarressi

En la mañana del 6 de junio de 1944, en un bunker ubicado en la playa francesa de Omaha, tres oficiales de la Wehrmacht - el comandante Werner Pluskat, el capitán Ludz Wilkening y el teniente Fritz Thenn- charlaban entre ellos mientras el perro de la guarnición, "Harras", dormía plácidamente. Cada tanto, uno de los tres hombres tomaba los prismáticos y echaba una mirada al océano, en dirección a la península de Cherburgo. En un momento determinado, Pluskat se quedó helado con el largavista en la mano: en el horizonte acababa de ver la armada más colosal que jamás había imaginado. Le comunicó la novedad a sus compañeros y llamó por teléfono a su superior: "Es la invasión, es increíble. Es fantástico", gritó.

Desde el otro lado de la línea, alguien le preguntó qué hacían los miles de barcos, dirigibles y aviones. El soldado miró por la abertura del bunker y dejó caer sus palabras: "Vienen directamente hacia mí". Ese fue el momento en que el alto mando alemán tuvo conocimiento que los aliados habían comenzado la llamada Operación Overlord, el Día "D" en el imaginario colectivo. Cinco mil barcos, 16.000 aviones y miles de globos climatológicos y de reconocimiento, 18 mil paracaidistas y más de 200 mil soldados, de los cuales unos 12 mil iban a morir en las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword, los cinco puntos del desembarco largamente preparado para dar comienzo al fin del poderío nazi en Europa continental.

El éxito de la invasión, dirigida por el general Dwight Eisenhower, permitió a los aliados poner un pie firme en Francia e iniciar su recorrido rumbo al corazón del imperio hitlerista. El Führer se enteró del desembarco de Normandía recién a las 10 de la mañana, porque nadie se animó a despertarlo antes. Cuando le dieron la noticia comenzó a moverse frenética y alegremente sobre su cama, con el camisón de dormir, mientras le decía a su amante Eva Braun: "Por fin vamos a enfrentarnos con nuestros verdaderos enemigos". Los oficiales lo miraron aterrados y confundidos. Un día antes de esa fecha, los aliados ya habían ocupado Roma y la invasión se hacía fuerte en el sur mediterráneo. Y Hitler no parecía darse cuenta.

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Concierto bajo el agua



Between Music es el nombre de un grupo originado en Dinamarca, que además es la primera banda de música que toca debajo del agua.

Un chancho en el parlamento


Protesta en la cámara legislativa en Taipei, Taiwan, contra el premier Lin Chuan y a las importaciones de carne de cerdo de Estados Unidos que contienen trazas del agente ractopamina.

Bicicleta para la lluvia


Alien


Reproducciones del Museo del Prado en Bolivia


Obra “Las tres gracias” de Pedro Pablo Rubens en La Paz (Bolivia), como parte de una interesante exposición de reproducciones a gran escala de las pinturas más destacadas del Museo del Prado.

Portfolio de Jeremy Mann










Los ojos de Silvina Ocampo


True Heart Susie, 1919


Huelga de inquilinos, Buenos Aires, 1907


Haters Gonna Hate


Drew Barrymore en 1990


27 de mayo de 2016

Sobrevivientes de la bomba atómica en Hiroshima


Retratos de los sobrevivientes de la bomba atómica de Hiroshima distribuidos por la agencia AFP.

El mundo está en el horno: Trump cada vez más firme


Por Humberto Acciarressi

Hasta no hace mucho tiempo no era más que un monigote divertido, multimillonario excéntrico y avaro. Un homínido discriminador, xenófobo y racista con opiniones que pondrían feliz a Adolf Hitler, como las referidas a los inmigrantes, a quienes no piensan como él, a las mujeres, a los pobres, o a casi toda el Asia, el Africa y Latinoamérica. Hasta ha tratado con desprecio a sus correligionarios del partido Republicano, muchos de los cuales comparten la opinión demócrata de que se trata de un sociópata con una ideología basada en el odio. Pero los acontecimientos se sucedieron de tal forma, que Donald Trump acaba de conseguir los delegados que ya le garantizan vencer en la convención nacional republicana y de esa forma obtener la nominación a la Casa Blanca.

Este magnate de pensamiento medieval que necesitaba 1.237 delegados para el encuentro de julio en Cleveland, ya obtuvo 1.238 aún antes de las primarias en California y otros cuatro estados claves. Allí, como si fuera poco, se especula que obtendrá 303 delegados más. Trump, que habla de "resguardar la supremacía de la raza estadounidense" y tiene un odio encarnizado hacia los mexicanos (a quienes casi iguala en los discursos a los integrantes de ISIS), ya ha dejado de ser considerado un demente con peinado ridículo y pasó al cuarto a sus adversarios republicanos, varios de los cuales ahora están casi obligados a apoyarlo públicamente a falta de otro candidato.

Sin embargo hay algo que es todavía peor. En las encuestas de marzo y abril, la casi segura candidata demócrata Hillary Clinton, llevaba una ventaja de nueve puntos e incluso más. Los últimos sondeos, para sorpresa de muchos, colocan en un empate técnico a la esposa del ex presidente y a Trump (de acuerdo al sitio RealClearPolitics, el asunto está 43,4 a 43,2 a favor del hipermillonario). Y otros entre los considerados serios, como The Washington Post o la cadena ABC, ubican arriba por dos puntos a Trump. Hillary tiene además otra desventaja: aún debe dar pelea en el partido Demócrata contra el senador socialista Bernie Sanders, que se niega a bajarse de la carrera que culminará en noviembre, cuando el Salón Oval de la Casa Blanca tenga un nuevo ocupante.

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26 de mayo de 2016

Los que lucharon contra Hitler y murieron en las sombras


Por Humberto Acciarressi

Hay historias que están más allá de las efemérides y muchas veces quedan relegadas por los grandes marcos que las contienen. Albert Camus escribió que "siempre hay una hora del día o de la noche en que el hombre más animoso se siente cobarde". El nazismo, que lo supo bien, durante la Segunda Guerra Mundial cometió inimaginables abyecciones para horadar el espíritu de los pueblos ocupados. En el corazón mismo de la barbarie, en Alemania, desarrollaron sus actividades organizaciones como La Rosa Blanca (cristianos no violentos), la Capilla Roja (también conocida como Orquesta Roja, integrada por comunistas) o el Círculo de Kreisau (resistencia de la burguesía germana, profesionales y militares, que entre otros llevaron a cabo el malogrado atentado de julio de 1944 contra Hitler). Todos estos grupos estaban integrados por resistentes que caían como moscas en Berlín y en las ciudades importantes del Tercer Reich.

En referencia a la Resistencia alemana, el propio Winston Churchill escribió que "el espíritu que los animaba fue uno de los más puros y nobles que se han dado. Estos hombres luchaban sin ayuda de ninguna clase, guiados únicamente por lo que les dictaba su conciencia". Pero los civiles que tomaron las armas y realizaron tareas de contraespionaje a los delirios de la supremacía aria sumaron miles en toda Europa y fueron conocidos de diversas maneras: resistentes en Francia, partisanos en Italia, guerrilleros en la URSS, frentes de liberación en Checoslovaquia, Polonia, Grecia, Holanda, Austria, la península escandinava. Todos fueron diezmados por la Gestapo y sus hombres, que disponían de la vida y la muerte de cualquier habitante europeo.

Uno de los arquetipos de estos hombres y mujeres fue Jean Maulin, director del Consejo Nacional de la Resistencia Francesa. De acuerdo al relato de su hermana y secretaria Laure, este patriota sostenía que era imprescindible luchar en Francia contra la ocupación alemana, y no desde Londres que era dónde Charles de Gaulle había instalado su cuartel general (esto pese a la admiración que sentía por quien luego sería presidente de su país). Fiel a sus convicciones, Moulin peleó y fue atrapado en suelo francés por Klaus Barbie, jefe de la Gestapo conocido como "el carnicero de Lyon", integrante de las SS, que luego de la guerra huyó a América del Sur y se afincó tanto en Perú como en Bolivia, donde fue capturado para ser extraditado a Francia. Allí fue enjuiciado y condenado a prisión perpetua por crímenes contra la humanidad. Por órdenes de Barbie, Maulin fue sometido a prolongadas sesiones de torturas que le provocaron la muerte y su ingreso a la leyenda. André Malraux lo definió: "Pobre rey supliciado de la sombras". Una bella y terrible frase.

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La vida de Emile Zola, entre el drama y la gloria


Por Humberto Acciarressi

El nacimiento, la vida y la muerte de Emile Zola fue, en argot porteño, un verdadero despiole. Abuela griega, madre francesa y un padre italiano, arquitecto delirante, que murió cuando quería llevar el agua de una montaña a la ciudad de Aix. Tartamudo y un vago en toda la línea, para colmo huérfano, el único amigo que consiguió en los recreos del colegio fue otro genial desclasado: Paul Cézanne. Pero casi nadie sabía que el sueño del joven Emile era convertirse en escritor. Cuando ingresó en Hachette como empaquetador de libros se sintió cerca de su máxima ilusión, incrementada cuando pasó al área publicitaria como redactor. Con una fama minúscula por algunos cuentos breves publicados en ignotas revistas, conoció y se casó con Alejandrina Mesley, una morocha de ojos negros abandonada por su amante. Por esas cosas del talento mezclado con la suerte, Zola se hizo millonario escribiendo para los pobres. Se volvió neurótico e hipocondríaco. Y se dedicó a comer con pantagruélica voracidad. Jacques Robichon, con perversidad biográfica, registró en 1888: "El vientre de Zola mide 114 centímetros".

Con gran temor de no tener descendencia ya que su esposa no podía ser madre, el escritor no anduvo con vueltas. Se puso a dieta con el único objetivo de seducir a la sirvienta de su casa, Jeanne Rozerot, con quien tuvo dos hijos en un departamento que le alquiló pese a las críticas de Alejandrina, que se acostumbró a ser la primera en la casa y la segunda en su corazón. Zola, mientras escribía, vivía cómodamente esa doble vida, especialmente cuando su esposa legalizó a los hijos de su rival (Denise y Jacques). A Alejandrina, el escritor le mandaba cartas que comenzaban con un "mi querida esposa", a Jeanne se dirigía como "mi predilecta". Así todos llegaron a las primeras horas del 30 de septiembre de 1902, cuando Cézanne fue informado de la muerte de su amigo.

El escritor y su esposa, que habían retornado de un viaje, le encargaron a un sirviente que encendiera la estufa de la habitación. A medianoche, el ayuda de cámara y el escritor se sintieron mal, pero no llamaron al médico. Después se elucubró la leyenda de un crimen suscitado por la participación del escritor en el affaire Dreyfus. Cuando un cerrajero abrió la puerta a las diez de la mañana del 29 de septiembre, Zola ya estaba muerto. Su esposa recobró el conocimiento y se enteró de la tragedia horas más tarde. El drama real de su esposo -sobre cuya obra literaria no tratamos en esta columna- ya lo conocía desde mucho antes.

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Arian Houshmand, de Irán a la Argentina vía musical


Por Humberto Acciarressi

Tanto biográfica como estéticamente, Arian Houshmand puede ser definido como un artista cosmopolita. Aunque hace doce años está radicado en la Argentina nació en Irán (uno de sus tíos, Farhad, fue un conocido cantautor y otro fue violinista de la Filarmónica de Teherán), y fue criado entre Costa de Marfil, Indonesia, Dinamarca y Emiratos Árabes. A los diez años comenzó a formarse musicalmente de manera autodidacta y con el correr del tiempo se nutrió de varios géneros, entre ellos el flamenco, el jazz, el folclore persa y algunos ritmos latinoamericanos. Becado en los Estados Unidos estudió guitarra en Nueva York, especialmente jazz con el guitarrista Michael Bocian. Ya sea tocando habitualmente en Greenwich Village como solista o integrando un quinteto de salsa en el Esperanto Cafe, Arian difundió con entusiasmo la música cubana. Ya radicado en la Argentina siguió con los instrumentos de cuerda, a los que añadió el clarinete y otros tradicionales persas como el santur y el setar. El próximo 7 de junio, en Café Vinilo (Gorriti 3780) a las 21, estará presentando su disco "Nava", vocablo farsi que significa "melodía". Le preguntamos cómo se hizo músico en su Irán natal y nos responde:

"Sobre todo escuchando la radio, los vinilos de mis padres, los casetes de mi hermana mayor. Escuchando todo tipo de música que encontraba a mi alrededor y tratando de retener y reproducirla como pudiera, sea cantando, silbando, tarareando. Y después la guitarra fue una manera de expresar, por la cual sentí mucha afinidad durante mi adolescencia. Sobre todo cuando uno tiene esa fiebre por aprender. Recuerdo que volvía de la secundaría ansioso por encerrarme en el baño a tocar horas y horas (suena extraño, aunque era porque allí se escuchaba más fuerte y reverberante el sonido). En mi casa se escuchaba de todo y la música siempre estuvo presente en la vida cotidiana. Allí encontraba una especie de complicidad introvertida, un refugio mágico del mundo exterior".

Y después de tanto andar, ¿cómo llegaste a la Argentina?
Llegué en 2004 con 21 años en un viaje para conocer y sin darme cuenta me fui quedando. En estos doce años que llevo aquí fui encontrando también una identidad y sentido de pertenencia. Aquí en la Argentina convergen muchas culturas e historias diferentes. Quizás eso fue justamente lo que más me atrajo, como la diversidad y riqueza que tiene este país desde el norte al sur, no sólo en el paisaje natural sino también en el humano. Eso y el haber tenido la suerte de dar con gente muy noble, amigos de muy buen corazón que hoy por hoy considero como mi familia. Cuando uno está lejos de su familia, los amigos ocupan ese lugar y me he encontrado con una cultura que valora fuertemente la amistad, la familia, los vínculos sociales, y en muchos aspectos con valores muy similares a la mía. Lo mejor que me ha dado este país fue mi hijo, sumado a lo anterior y a la educación musical.

¿Cuáles son tus influencias musicales, esas que forman una especie de collage?
Tengo muchas, demasiadas. Paradójicamente, a esta altura pocas son de guitarristas. Siempre traté de emular con la guitarra, el lenguaje armónico contrapuntístico y fragmentario de pianistas contemporáneos como Egberto Gismonti (lo fragmentario melódico y rítmico), Ryuichi Sakamoto (el minimalismo y compositivo), Stefano Boliani (la improvisación, lo armónico, los arreglos) Fred Hersch y Brad Mehldau (el desarrollo, las texturas y lo contrapuntistico). A la vez me transmite mucho la música folclórica y de raíz de todo el mundo, de mi país, de los balcanes, de África, por ejemplo el flamenco y todo aquello que haya perdurado a pesar del correr del tiempo. Acá en Lationamérica me he nutrido de mucha música también. En la Argentina me marcaron mucho el Cuchi Leguizamon, Raul Carnota, Juan Quintero, Dino Saluzzi, Chango Farías Gómez. De Cuba el son, las canciones de la vieja trova y los boleros; el festejo y landó de Peru; el joropo y merengue venezolanos; la cumbia vallenato y bullerengue de Colombia; la poesía de Silvio Rodríguez; el swing de Rubén Blades; la sencillez y profundidad de Violeta Parra; el melodismo de Paquito D´Rivera. La lista es interminable. También me impacto mucho la música pop / rock internacional de los 90. A mí me marcó fuertemente esa década.

¿Y ahora qué significa este disco, "Nava", para vos?
Nava para mi implica el comienzo de una nueva etapa en mi vida, como arreglador y compositor. Significa muchas sensaciones, pero sobre todo la necesidad de arriesgarme por un camino, una mirada propia con cosas que busqué y otras que me buscaron a mí, muchas influencias diversas que con el tiempo siento que se irán depurando hacía un sonido más consolidado.

¿Próximos proyectos?
Me encantaría meterme en el mundo de la música para cine y películas. O colaborar con otros músicos populares de acá. Y naturalmente ahondar en la búsqueda de fusión entre el folclore iraní y el argentino, con el ensamble "Azafrán" estamos justamente investigando en esa nueva conjugación de músicas tan distantes y a la vez tan cercanas.

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22 de mayo de 2016

La muerte y la supervivencia


"Nuestra sensibilidad por la estatua mutilada, por el bronce de las excavaciones arqueológicas, es reveladora. No coleccionamos ni los bajorrelieves borrosos ni las oxidaciones; no es la presencia de la muerte lo que nos retiene sino la de la supervivencia"

André Malraux

Una carta casi desconocida escrita el 25 de mayo de 1810


Por Humberto Acciarressi

En un olvidado folleto publicado en 1909 con el título "La Gran Semana de 1810" y el subtítulo de "Crónica de la Revolución de Mayo", Vicente Fidel López recopiló documentos y cartas que son prácticamente desconocidas que no hacen a la historia de los grandes rasgos, sino a la de los pequeños y sabrosos acontecimientos que le pusieron marco a esa gesta de nuestros primeros héroes patrios. Las cartas, de acuerdo consigna el compilador, llevan las fechas del 20 al 31 de mayo de 1810 y fueron encontradas en el baúl de una tal Marcelina Orma, muerta a los 92 años cuando casi finalizaba el siglo XIX, y que había sido esclava del presbítero Mariano Orma. Parece ser que la mujer era muy charlatana y solía visitar a los López, a quienes les comunicó la existencia del baúl y su contenido. Cuando faltaba un año para el Centenario, Vicente Fidel López alborotó a los historiadores con ese material.

Entre las cartas que salvó la esclava luego liberta de su condición de tal, hay una dirigida a un tal J.R (en esos tiempos había que cuidarse de poner los nombres) del que se ignora todo. El remitente es C.A (presumiblemente Cosme Argerich), quien escribe el mismísimo 25 de mayo que "...todas las muchachas patriotas andan por las calles mojando sus rebozos y sus cabellos de azabache en la lluvia que se ha desatado desde la tarde". Otras misivas coinciden en esto, con lo cual ya no puede seguir negándose que aquel día llovió y bastante. En cuanto a los paraguas, otra esquela de la que ya nos ocuparemos habla de la lluvia y la garúa y "de las señoras con paraguas y con piezas de cintas blancas y celestes". Por otro lado, C.A le cuenta a J.R: "La plaza estaba ocupada por nuestros amigos. La verdad es que había poco pueblo, porque casi toda la oficialidad, la mozada y la tropa estaban reunidas en lo de Miguel de Azcuénaga". Y añade que desde allí "salieron gritando ¡Al Cabildo! ¡Al Cabildo!" algunos patriotas como Manuel Belgrano, Rodriguez Peña, Chiclana y French.

Más adelante en la carta, C.A cuenta los pormenores que concluyeron en la destitución del virrey español Cisneros, la algarabía de los hombres de la revolución ("...menos Moreno, que como tu sabes anda muy desconfiado de Saavedra y su círculo..."). Más tarde, ya con Moreno entre ellos, llegó la jura. "¿Qué crees tú que hacíamos todos sin excepción?", pregunta C.A, y añade: "Llorábamos y llorábamos de todo gozo...Llorábamos como unos niños". Y lo escribe sin pudor ni poses para la historia, ya que eran ellos en definitiva quienes la estaban haciendo. No hace falta aclarar que si la Semana de Mayo fue el inicio, luego vendrían varias peleas internas (una de ellas causó la muerte por envenenamiento de Mariano Moreno, que no presenció el fin de su obra), el despliegue de las tropas revolucionarias por el país, triunfos y derrotas contra los españoles, hasta la aparición en el escenario bélico-político de un por entonces ignoto teniente nacido en Corrientes llamado José de San Martín, que iba a redondear la revolución de Mayo de 1810 en la Independencia argentina en 1816 (en gran parte instigada por él), antes de cruzar la cordillera de los Andes para dar la libertad a los pueblos de Chile y Perú.

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21 de mayo de 2016

Maureen O´Sullivan, 1934


André Marques y Hernán Jacinto juntos en el Proyecto Pájaros


Por Humberto Acciarressi

André Marques Sexteto y Hernán Jacinto Trío, destacados músicos brasileños y argentinos, han resuelto unirse para recrear en concierto sus respectivos proyectos. En este sentido hay que destacar que es la primera vez que los dos jóvenes pianistas y compositores compartirán escenario. Este gran acontecimiento tendrá lugar el próximo domingo 22, en la sala Caras y Caretas (Sarmiento 2037) a las 20, cuando ambos grupos se estarán presentando en el itinerario del Proyecto Pájaros que Marques trae de Brasil. Hay que precisar que el objetivo de este programa colectivo es crear espacios compartidos entre músicos, gestores culturales, programadores y participantes en general relacionados con el universo musical. En lo referido a las presentaciones conjuntas entre las agrupaciones de André Marques (que seguirá de gira por la Argentina y Chile, incluso con clínicas y talleres) y de Hernán Jacinto, que también estarán juntos en La Plata, nos contaron algunas cosas de interés.

¿Cómo fue que decidieron presentarse juntos en el marco del Proyecto Pájaros?

André: La verdad es que fue una idea de nuestra amiga, la gran música Anita Archetti. Fue ella quien nos presentó. Y hay que reconocer que no se equivocó. Te doy un ejemplo: hoy estuvimos improvisando juntos con Hernán y fue un encuentro maravilloso.

¿Cómo tienen pensadas estas presentaciones que se vienen?

Hernán: Primero nos presentaremos con mi trío (con Pipi Piazzolla en batería y Fernando Silva en cello y contrabajo, que esta vez reemplazará a Jerónimo Carmona), y luego el sexteto de André. Hoy nos juntamos por primera vez y ya planificamos cómo serán las músicas compartidas. Algunos temas los haremos sólo André y yo, y otros los nueve músicos juntos. André va a ejecutar obras de su disco "Plural" y del anterior del sexteto, además de algunas cosas nuevas. Con el trío tocaremos temas de mis dos discos, ("Lua" y "Camino") y otros del que estamos próximos a grabar en octubre. También quiero decir que este tipo de encuentros es muy motivador, ya que se trata de entrelazar musicalmente distintos universos.

¿Cómo siguen después de estos conciertos compartidos?

André: Estamos próximos a lanzar el quinto disco del Trío Curupira del que soy integrante, como homenaje a los 20 años del grupo. También se viene un concierto de "Viva Hermeto", disco que grabamos con John Patitucci en contrabajo y Brian Blade en bateria (el año pasado tocamos en Argentina con este proyecto). Obviamente se trata de un homenaje al gran Hermeto Pascoal, mi maestro, y es el primer CD de cuatro que tenemos proyectados con grandes nombres de la música mundial..

Hernán: Nosotros estamos por grabar un disco con mi trío. Y una vez que tengamos el material saldremos de gira por la Argentina.

¿A esta altura de sus carreras siguen siendo importantes sus influencias musicales?

André: Por supuesto. En lo que me atañe, mi mayor influencia es Hermeto Pascoal , músico con quien tengo el honor de tocar desde hace más de veinte años. Con él se cambió toda mi manera de ver la música, supongo que para siempre.

Hernán: Me pasa lo mismo. Fuí influenciado por diferentes artístas a lo largo de mi carrera y todos tienen su peso. Principalmente en el piano me marcaron Bill Evans, Herbie Hancock, Keith Jarret, Chick Corea, Art Tatum, Thelonious Monk, Oscar Peterson, McCoy Tyner. De los pianistas más jovenes: Brad Mehldau, Danilo Pérez, Robert Glasper, André Mehmari.

¿Y en los últimos tiempos, además de lo tradicional, qué música escuchan?

André: No estoy acostumbrado a escuchar un disco más de una vez. Especialmente para que no influyan demasiado en mí. Así que es difícil responder a esta pregunta, porque escucho un poco de todo . Pero de los últimos discos que he escuchado hay un argentino que me impresionó: Diego Schissi y su quinteto.

Hernán: Últimamente estuve escuchando los últimos trabajos de Vardan Ovsepian, Leo Genovese, Diego Schissi y un hermoso concierto de Shai Maestro en vivo en Marciac.


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19 de mayo de 2016

Cuando el teléfono es la antesala del manicomio


Por Humberto Acciarressi

Alguna vez lo definimos como una plaga violatoria de las normas que protegen los datos personales, especialmente en la Argentina, pionera en el tema con la reforma constitucional de 1994, primer país de América latina en sancionar una ley (la 25.326) y segundo en todo el continente después de Canadá. Ahora - a pesar de la existencia de un número, el 146, del Registro Nacional No Llame- todo ha empeorado. A las horas más insólitas, empresas, servicios, bancos y funcionarios te llaman a tu teléfono o a tu celular para ofrecerte cualquiera de esas cosas que no te interesan en absoluto. Y lo peor es cuando el llamado te llega desde el extranjero (vía compañías multinacionales), en la voz de un telemarketer de Ecuador, Perú o Colombia, que jura no saber que en nuestro país son las 4 de la madrugada, hora en la que se suele dormir. Honestamente no tengo nada personal contra ellos, trabajadores como cualquiera de nosotros, aunque no se puede negar que son las personas más odiadas del mundo luego de Donald Trump.

Entre los trucos para cortarles el chorro a estos vándalos telefónicos, el más simple es hacer silencio y colgar, aunque no es el mejor, ya que intentarán de nuevo, una y otra vez. Una variante es decir con tono doliente cuando preguntan por vos: "Murió hace quince años" o "Está en la cárcel de Ezeiza con perpetua por delitos múltiples". El "No oigo nada, estos teléfonos están cada vez peor", o sostener que uno es un pintor que trabaja en la casa aprovechando un viaje a Asia de los dueños también son alternativas. Conozco gente que se ha puesto a cantar, o se ha hecho pasar por el oficial a cargo de una comisaría, o directamente a balbucear en extrañas lenguas. Claro que nada de esto impide que tengas que atender el teléfono fijo o el celular, y no siempre uno está inspirado para salir airoso en la defensa del atropello. Pero existe una ley natural: todo infierno tiene uno que es peor.

Ignoro lo que ocurre en otros países, a pesar de sospechar que es más o menos lo mismo. Me refiero al interés inverso al castigo del que vengo hablando. Es decir, cuando sos vos quien se quiere comunicar con una empresa o servicio para reclamar algo por lo que pagás religiosamente. Hasta hace unos años, generalmente te atendía un ser humano y aunque sea se tomaba el trabajo de engañarte amablemente. Hoy no. Primero te atiende la voz metálica de una grabación que te cuenta todos los beneficios de utilizar ese servicio. Después te aconseja visitar la web y tengo la sospecha que en cualquier momento te van a recomendar una pizzería o un radio-taxi. Cuando vos ya estás bastante irritado, comienza: "Si quiere tal cosa, marque 1", "Si quiere tal otra, marque 2"; y así hasta límites intolerables. Luego de esa enumeración criminal, la voz grabada te informa: "Caso contrario espere que será atendido por un operador". A los 10 minutos que ya perdiste le tenés que añadir cinco más oyendo una música insufrible, hasta que la máquina te informa sin ningún rasgo de compasión: "En este momento todos nuestros operadores están ocupados. Llame más tarde". Siempre pienso que para redactar esta pesadilla, Kafka se hubiera declarado incompetente.

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Luca Prodan y un masivo recuerdo en Twitter


Por Humberto Acciarressi

Para los amigos de las efemérides no hubiera servido, ya que 63 años no es un número redondo. A los usuarios de Twitter, que en líneas generales ubican en los TT las estupideces más notables, no les importó demasiado ese asunto y rompieron la tradición para celebrar el nacimiento de ese raro personaje cuya biografía se ha mezclado con su leyenda al punto que cualquiera inventa cosas sobre él y se le atribuyen frases jamás pronunciadas. Algunas cuestiones sí son ciertas, como que nació en Roma; otras no se han probado jamás, como que fue compañero de estudios del príncipe Carlos en Londres, de lo que este anti-sistema se ufanaba vaya a saber por cual extraño motivo. Deserciones al servicio militar en Italia, viajes al Africa, supuestas amistades con músicos icónicos del rock europeo, fueron propalados por él luego del paso que lo iba a convertir en un mito. Es decir, la aceptación de su amigo argentino Timmy McKern para venirse a nuestro país como una manera de hacerle un gambito a su fuerte adicción a la heroína.

Fue de esa forma que el pelado que todavía tenía pelo arribó a estos arrabales del mundo y se instaló en Córdoba con un centenar de discos de Joy Division, The Cure, The Buzzcoks y los Sex Pistols. Con sus gustos por el reggae, el punk y el post-punk, más sus condiciones musicales, se decidió a formar una banda en estos pagos que ya nunca abandonaría. Una de las cosas con las que más sorprendió de entrada fue su marginalidad (una tontería que cultivan los idiotas) y su gran dominio del escenario (algo que se omite y marca un verdadero talento). Esto es así. A Luca se lo recuerda mayormente por aquellas cosas menos valiosas que tuvo, como su entusiasmo por arruinarse la vida a base de ginebra y las drogas más variadas que te puedas imaginar. Basta leer hoy, en Twitter, el tono de muchos de los "homenajes". Por suerte hay otros que recuerdan al músico y no al borracho que se murió en esa casa cuyas paredes se venían abajo en la calle Alsina, en diciembre de 1987, después del papelón de su último recital en el club Los Andes, donde tuvo que repetir dos veces "Fuck You".

Por otro lado, desde su presentación en el Caroline´s de El Palomar, con Germán Daffunchio, el “Bocha” Sokol (fallecido en 2009) y Stephanie Nuttal, la batera que Luca trajo de Manchester (más tarde llegarían Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Roberto Pettinato y Alberto Troglio), Prodan hizo en poco tiempo lo que realmente hay que rescatar: los tres discos oficiales de Sumo. Primero "Divididos por la felicidad" (1985), donde están "La rubia tarada", "Mejor no hablar" (compuesta por el Indio Solari), "El reggae de paz y amor" y su versión de "Kaya", de Bob Marley. Luego "Llegando los monos" de 1986, con "Viejos vinagres" y "Que me pisen", y "After Chabón", de 1987, con la bellísima "Mañana en el Abasto" y "Lo quiero ya", que sintetizó la época con el "no sé lo que quiero pero lo quiero ya". Es cierto que habría que incluir "Corpiños en la madrugada", que fue el primer disco, de 1983, aunque apenas se largaron 300 cassettes para vender en un par de recitales y recién fue reeditado, con otros temas, ya fallecido Luca. Personalmente recuerdo el saqueo de sus guitarras, discos y libros cuando aún no habían retirado su cuerpo de la casa de la calle Alsina. Un asqueroso fetichismo post-morten.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

Reporteros gráficos a punto de entrar en la sala de la gripe A


17 de mayo de 2016

Los decisivos años argentinos de Witold Gombrowicz


Por Humberto Acciarressi

El 21 de agosto de 1939 a bordo del vapor Chorbry, Witold Gombrowicz llegó al puerto de Buenos Aires. Casi nadie asocia este arribo a un hecho fundamental: una semana más tarde, su patria polaca era invadida por las tropas de Hitler y con la declaración de guerra de Francia e Inglaterra, se iniciaba el infierno de destrucción y muerte que se iba a extender hasta 1945. Cuando Witold llegó a la Argentina ya había escrito la colección de cuentos "Memorias de la inmadurez o Bakakai", la obra teatral "La princesa Yvona de Borgoña" y "Ferdydurke", que para Carlos Fuentes es una de las diez mejores novelas del siglo XX. Sin embargo, la verdad es que el escritor no era conocido ni en Europa ni en América, y sus colegas polacos lo despreciaban. Nuestro país, siempre el sueño de muchos literatos y más en esa época, no le resultó amable. Para el círculo que rodeaba a la visionaria Victoria Ocampo le resultó insufrible el trato hostil de Gombrowicz.

En el prólogo de la edición argentina de "Ferdydurke", de 1964, Ernesto Sábato lo recuerda: "Era un individuo flaco, muy nervioso, que chupaba ávidamente su cigarrillo, que desdeñosamente emitía juicios arrogantes e inesperados. Parecía helado y cerebral". Ese hombre que a pesar de todo se instaló en el país (con esa rasgo típico de los extranjeros que nos critican y viene a "sufrir" entre nosotros; y me viene a la memoria el fundador de "Sumo", Luca Prodan), tuvo la suerte de cultivar la amistad del cubano Virgilio Piñera -también residente en Buenos Aires-, de Adolfo de Obieta (hijo de Macedonio Fernández), Arturo Capdevila y Carlos Mastronardi, entre otros. Ellos lo ayudaron a traducir sus obras al español, cosa que Gombrowicz siempre agradeció.

Witold había nacido en una miserable aldea de Polonia, aunque en el seno de una familia noble. Cursó estudios de Derecho en Varsovia, vivió brevemente en Paris y se vino para Buenos Aires atraído por la capacidad argentina de nutrirse de otras culturas. El escritor se quedó un cuarto de siglo sin entregarse a las añoranzas, sino a la crítica a los intelectuales de su país natal, y algunas a los locales, incluyendo a Borges, con quien mantuvo una cena desastrosa en la que no lograron congeniar. Algunas de sus obras como "Los hechizados", "Trans-Atlántico", "Pornografía" o "Cosmos" recién ahora pueden encontrarse en las librerías. Su raid argentino culminó sin despedidas a comienzos de los sesenta. De su paso por estas tierras queda su "Diario argentino". La Polonia comunista lo puso en sus listas negras. Su muerte, acaecida en 1969 en Francia, pasó inadvertida para el mundo. Y Buenos Aires no fue la excepción. Para entonces trabajaba en la Fundación Ford.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

15 de mayo de 2016

Cuando en la Argentina se prohibió "Lolita" de Nabokov


Por Humberto Acciarressi

Con mayor o menor vehemencia, desde que Vladimir Nabokov publicó "Lolita" en 1955, el escritor cuyo entusiasmo mayor era dar clases y hacer literatura y su divertimento cazar mariposas, sufrió las mil y una. Su novela fue prohibida en varios países (entre ellos Francia e Inglaterra), lo trataron como a un libertino, ni le perdonaron nunca ese enamoramiento real en la ficción del profesor Humber Humber por la adolescente Dolores Haze, cuyo apelativo Lolita el tiempo convirtió en sustantivo. La obra fue llevada al cine en dos oportunidades. La última, con Jeremy Irons y Dominique Swain dirigidos por Adrian Lyne mejor olvidarla. No así la de 1962, la de Stanley Kubrick, con James Mason en el papel del torturado Humber Humber, Sue Lyon como la nena de doce años, Shelley Winters y Peter Sellers en una actuación memorable. La joven actriz jamás quiso volver a oir hablar más de "Lolita" y el propio Kubrick confesó más tarde que de haber sabido los problemas que le acarrearía la película, lo hubiera pensando más antes de filmarla.

En la Argentina, para variar, entre tantos editores fue Victoria Ocampo quien se animó a publicarla en su editorial Sur en 1959. No eran buenos tiempos, con gobiernos tutelados por los militares y la iglesia Católica, y el libro de Nabokov fue prohibido. Por esa época el autor se lamentaba en el hemisferio Norte: "Por culpa mía, ya nadie le pone el nombre de Lolita a sus hijas. He observado, desde hace algunos años, que se da ese nombre a las perritas de aguas, pero no a las niñas". Paralelamente, en nuestro país, algunas voces se levantaban contra la censura de la obra. Manuel Mujica Láinez, otro escritor perseguido por algunos de sus libros - "Bomarzo" entre ellos- sostuvo de "Lolita": "Es admirable, ejemplarmente escrito, que plantea un caso doloroso y cierto". Por su lado, el siempre irónico Jorge Luis Borges satirizaba: "Si no me engaño existe una razón de orden psicológico para que la menos peligrosa de las buenas o malas literatura sea la pornográfica".

A su turno, Ernesto Sábato -que como Borges admitía que aún no había leído la novela de Nabokov- sentenciaba: "Tengo entendido que trata de un prolongadísimo estupro y que el autor es algo así como una cruza de Santos Godino, la Agencia Cook y cierta refinada literatura del New Yorker. No obstante, si autores como Moravia y Graham Greene ya se han pronunciado en su favor, ¿cómo podemos permitir que aquí un funcionario municipal se dé el lujo de prohibirlo?". Y en otras de las tantas manifestaciones del autor del libro, en un reportaje fue consultado sobre qué había querido decir con su novela. El intelectual ruso-estadounidense contestó irritado: "No hay ningún mensaje en Lolita. Yo soy escritor, no telegrafista".

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

Vamos a ver


Memes encontrados en Twitter