11 febrero 2015

Los Juanitos y las Ramonas de Berni hasta fin de mes


Por Humberto Acciarressi

Aquellos amantes del arte pictórico y de las obras de los artistas más emblemáticos de la Argentina, aún tienen hasta el último día de febrero en el Malba (Figueroa Alcorta 3415), la oportunidad de recorrer esa estupenda exposición que es "Antonio Berni: Juanito y Ramona", la primera que reúne desde hace unos meses, las ya legendarias series de Juanito Laguna, de Ramona Montiel y varios de los "monstruos" de las pesadillas del rosarino que trascendió las fronteras con sus pinturas. Efectivamente, Berni vivió en Argentina pero también lo hizo en Paris, fue amigo de Giorgio de Chirico y de Max Jacob, obtuvo decenas de galardones (entre ellos el Gran Premio de Dibujo y Pintura en la Bienal de Venecia de 1962), cultivó lógicamente el surrealismo, luego se volcó a una realismo esencial, e inexplicablemente su obra, en los últimos años, no ha tenido la repercusión pública que merece más largamente que la de otros.

Por estas razones fue un gran acierto que el Malba y el Museum of Fine Arts haya reunido 150 piezas realizadas entre 1958 y 1978 (Berni falleció en 1981), provenientes de la familia del artista y de varias colecciones públicas y privadas de varios países americanos y europeos. Especialmente las llegadas de Bélgica, eran casi desconocidas en la Argentina hasta la muestra en el museo de la avenida Figueroa Alcorta. Esta exposición confirma varias cosas, pero sobre todo una: hay pocos artistas que hayan combinado con más calidad estética que Berni, la unión de las reglas clásicas del arte y la realidad social de las clases más bajas de la Argentina. Lejos del realismo socialista, y a pesar de haber convivido con esa corriente y de su cercanía con quienes la impulsaban ideológicamente, Berni no dejó que eso empañara su obra, como sucedió con múltiples creadores.

No es mucho lo que puede decirse de Antonio Berni en una columna. Sí que sus personajes Juanito Laguna y Ramona Montiel son típicamente argentinos, pero en el sentido que le daba Tolstoi: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo". El propio artista los definió en sus escritos: "...a Juanito y a Ramona los hice precisamente en collage, con materiales de rezago, porque era el entorno en que ellos vivían, y así no apelaban justamente a lo sentimentalista. Yo les puse nombre y apellido a una multitud de anónimos, desplazados, marginados niños y humilladas mujeres, y los cenvertí en símbolo, por una cuestión exactamente de sentimiento. Los rodeé de la materia en que desenvolvían sus desventuras, para que, de lo sentido, brotara el testimonio". En la actualidad es más visible que entonces que los Juanitos y las Ramonas de entonces, son los desposeídos habitantes de las ciudades latinoamericanas. Pero habia que ser Berni para que el difuso límite entre la vida callejera y el espacio del arte se unieran en tan tremenda armonía.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)