31 de mayo de 2014

Viva el Swing, con dos grandes pianos del jazz

Por Humberto Acciarressi

Dos pianistas imposibles de dimensionar. Dos emblemas mundiales del jazz argentino en el mundo. Dos músicos que aman el jazz y que, como si fuera poco, son "retribuidos" en ese amor de pentagrama. Jorge Navarro y Manuel Fraga, dos instrumentistas que no pueden dejar de mencionarse cuando se ensaya una historia de la música sincopada, especialmente en el capítulo de los pianos. Ahora, en dúo, han editado "Viva el Swing", una recopilación de diez temas de los muchos que han tocado juntos en varios escenarios. Es un disco que no puede faltar en los anaqueles de ningún melómano, sean cuales sean sus inclinaciones musicales.

Pero, ¿qué se puede decir de estos verdaderos maestros? Apenas recordatorios de historias artísticas mucho más vastas. De Jorge Navarro, que fundó la Agrupación New Jazz junto al "Gato" Barbieri, o que la revista "Downbeat" lo catalogó -fuera de los Estados Unidos- como uno de los tres Mejores Pianistas de Jazz del Mundo, o que tocó con Ella Fitzgerald, Roy Eldridge, Ray Charles, James Moody, David Holland, por mencionar apenas a algunos. De Manuel Fraga, que integró la legendaria Fénix Jazz Band (con la cual editó nueve discos), que tocó con cuanto músico de importancia a uno le venga a la memoria, que realizó un montón de giras por los Estados Unidos y Canadá (en 1984, en el Sacramento Jazz Jubilee de California fue premiado como el mejor pianista del festival).

Aunque como nota de color, y prescindiendo de lo que uno pueda recordar de cada uno, sirve lo que dicen uno de otro. De Fraga sostiene Navarro: "Es el más grande pianista de stride y de ragtime en la historia del jazz argentino. Es un músico capaz de tocar estilo, pero también capaz de tocar cualquier cosa". Y Fraga opina sobre Navarro: "Además de uno de los referentes indiscutidos del jazz argentino, es un músico de jazz de pura sangre, lleno de energía. Tiene el don de sentarse, tocar la primera nota y ya el aire no es el mismo, genera un clima de intensidad increíble". Escuchando su música es imposible no sentir estas vibraciones mágicas en sus reversiones de clásicos de Cole Porter, de George e Ira Gershwin, de Johnny Green, de Harold Arlen, entre otros. Más que añadir que "Viva el Swing" se trata de una fiesta para los oídos y que es altamente recomendable, es difícil agregar algo. Y a esta música no conviene intelectualizarla demasiado.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)