23 de febrero de 2014

Metheny, Mehldau y Guiliana, dos CDs a puro jazz


Por Humberto Acciarressi

Acaban de editarse dos discos, "Kin ( )" de Pat Metheny Unity Group (que el Jimi Hendrix del jazz llama "la versión en technicolor" de su anterior formación) y "Mehliana: Taming The Dragon" de Brad Mehldau y Mark Guiliana, con los que los amantes del jazz tendrán para disfrutar y soñar largo rato. Son dos magníficas piezas que, cada una con su estilo, dan cuenta de las bellas sonoridades que logran los verdaderos talentos. De Metheny, el violero más descollante e influyente de los últimos tiempos, no se puede esperar sino maravillas en materia de esa conjunción apasionante de lirismo y energía. Y en esta obra en particular, son muy interesantes los contrapuntos que su viola realiza con el saxo de Chris Potter, ambos muy bien secundados por Ben Williams (bajo y contrabajo), Antonio Sánchez (batería) y la colaboración extra de Giulio Carmassi (teclados, trompeta, trombón y voz).

Por otro lado, el pianista Brad Mehldau (que por primera vez graba con piano eléctrico y sintetizadores) y el batero Mark Guiliana unieron sus talentos y sus apellidos para formar "Mehliana: Taming the Dragon". Ambos jazzeros ya tocaron juntos en varias oportunidades, e incluso durante 2013 realizaron una gira en la que anticiparon temas de esta placa, seis de los cuales fueron compuestos por Mehldau y la otra media docena por ambos. Aunque es el álbum debut de los dos conjuntamente, ellos tienen unos antecedentes que se las traen. Guiliana, de acuerdo a Modern Drummer, se encuentra a "la vanguardia de un nuevo estilo emocionante de tocar la batería". Este nativo de Nueva Jersey tiene el reconocimiento internacional, sea por sus condiciones de líder de grupos como de acompañante. Tiene dos discos como frontman, "Beat Music" y "Locked in a Basement", y varios con Avishai Cohen, con Dhafer Youssef Quartet, con Aaron Dugan, con Lionel Loueke, entre otros.

De Brad Mehldau, un verdadero genio del piano, son pocas las cosas que se pueden decir sin resultar tautológico. Niño prodigio del instrumento a los seis años, tiene una veintena de discos solistas (a cada cual más hermoso), y otros tantos acompañando a músicos variados o compartiendo el liderazgo. Para los amantes del cine, se trata del autor de las bandas sonoras de unas cuantas películas, entre ellas las conmovedoras "Millon Dollar Hotel", de Wim Wenders, y "Medianoche en el jardín del Bien y del Mal", de Clint Eastwood. El disco que editaron con Guiliana se enmarca en esta calidad compositiva e interpretativa, con algunos temas, como Hungry Ghost y Just Call Me Nige, que son de antología. En síntesis, dos muy buenos CDs para tener en cuenta entre las novedades en materia de jazz.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)