26 de abril de 2013

Para la asunción de Máxima, máximo papelón


Por Humberto Acciarressi

El vice Amado Boudou viajará a Holanda, encabezando una comitiva de once personas, que incluye a Beatriz Rojkés de Alperovich, mujer del gobernador tucumano y presidenta provisional el Senado. El motivo del viaje es asistir a la coronación de nuestra compatriota Máxima y de su esposo Alejandro al máximo trono de la realeza de lo Países Bajos.

Con la presidente de la Nación en viajes por todo el mundo, la elección de Boudou no parece la más adecuada. El ex militante de la UCEDE devenido guitarrero kirchnerista con La Mancha de Rolando, yuppie de Puerto Madero con nostalgias menemistas y vicepresidente de la Nación a pesar de ser una de las personas con menor nivel de credibilidad en la Argentina, Boudou suma papelón tras papelón.

Seriamente involucrado en el escándalo de la compra de la Compañía de Valores Sudamericana (ex Ciccone Calcográfica), una firma entonces privada que contaba con tecnología para imprimir papel moneda, la causa está en estado de hibernación. Por supuesto, el más frívolo de los vicepresidentes de la historia argentina, se resguardó en la más fácil para un kirchnerista que se aprendió bien el libreto: atacó a Clarín, La Nación y Perfil. Muy poco original el hombre.

Una de sus vergüenzas más recientes fue al asumir como Papa nuestro Jorge Bergoglio. Al mismo tiempo en que se conocía la designación, la novia del vicepresidente Amado Boudou cuestionaba la decisión vía Twitter. "Ay, no. No me pone contenta. No me llena de orgullo. No", escribió en su cuenta Agustina Kämpfer, una chica que intentó el periodismo en canales K. Claro que no dijo nada cuando su novio junto a Abal Medina, Randazzo, Alicia Kirchner y otros se arrodillaron en la Catedral para saludar a monseñor Mario Poli, sucesor de Bergoglio en el Arzobispado porteño. Sí, Boudou, el mismo que había dicho de un duro escrito de la Conferencia Episcopal Argentina: "¿Qué documento? No le importa a nadie". Ese es quien representará a la Argentina en la asunción de Máxima.

(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)